Conocer Villa de Pedraza fue sin duda alguna, la experiencia más hermosa que nos tocó vivir. El caminar por sus calles, su Plaza Mayor, contemplar sus paisajes, disfrutar de sus atardeceres en silencio. Pero quizás lo que más conmueve al visitante es su historia: caminar por sus calles te lleva a imaginar su vida en la Edad Media.

La Villa de Pedraza forma parte del municipio de Pedraza, situada en un pequeño cerro de la Sierra de Guadarrama, casi en el centro de la provincia de Segovia, a 35 km de Segovia Capital y a 115  de Madrid.

Conforman este municipio además de la Villa, los barrios de Rades de Abajo y la Velilla, con una superficie total de 31 km cuadrado.

Antecedentes históricos:

En el siglo XI se produce la Reconquista definitiva y queda definida la frontera entre Castilla y Al-Andalus. Es entonces cuando aparecen las llamadas Comunidades o Universidades de Tierra, a través de los cuales se realizó la colonización y repoblación de las tierras reconquistadas. Se trataba de concejos comuneros que eran la federación de varios municipios enmarcados dentro de una cierta unidad geográfica, histórica y cultural que se autogobernaban, reclutaban tropas, recaudaban tributos y administraban justicia a sus ciudadanos no teniendo que responder ante el rey o señor más que en última instancia.

Desde mediados del s. XIV, Pedraza fue dominio señorial situación que se mantuvo hasta comienzos del s. XIX en que los señoríos fueron abolidos. D. Bernardino Fernández de Velasco, Condestable de Castilla y primer duque de Frías obtiene el señorío de Pedraza en el s. XV a través de una dote matrimonial. Con ello, Pedraza pasa a ser residencia de varios señores de la poderosa Casa de Velasco, condestables de Castilla desde mediados del s. XV a mediados del XVI. A partir de la llegada de los Velasco, la villa comienza a llenarse de casas nobles cubiertas de blasones. Además los ganaderos más ricos acuden a avecindarse en la villa, pues ello les da derecho a que sus ovejas merinas pasten en prados comunales.

Los s. XVI y XVII corresponden a la época de mayor esplendor de Pedraza, gracias a la cabaña de ovejas merinas y al Honrado Concejo de la Mesta, una tupida red de cañadas para facilitar el tráfico ganadero que llegó a controlar tres millones de cabezas. Los talleres segovianos se hicieron famosos en toda Europa y la lana castellana abastecía talleres de Brujas y Florencia; en La Velilla aún en el s. XIX subsistían un lavadero de lanas y dos batanes.

En el s. XVIII comienza a apuntarse una decadencia que se acentuará de forma brusca en el s. XIX como consecuencia de la crisis ganadera que afectará a toda la meseta. Además se produce la abolición del antiguo régimen señorial de 1811 en las Cortes de Cádiz, uno de los cuales era el ejercido en Pedraza por el Duque de Frías. Por otro lado, se abre paso a una transformación de los antiguos lugares de la Comunidad de la Tierra en concejos con Ayuntamiento propio, con lo que Pedraza queda en pie de igualdad con respecto a los municipios de su Tierra.

Como consecuencia del proceso de despoblación del campo que marca los inicios del s.XX y que continuará agravándose hasta bien pasada su primera mitad, las casas quedan abandonadas expuestas a la ruina y se venden a bajo precio. Éste es el factor que contribuyó a dar un giro a la situación, a que se produjera el golpe de péndulo al retorno, que en Pedraza se inició en los años sesenta consolidándose ya en los ochenta; La gente de la ciudad compraba y restauraba casas para convertirlas en segunda residencia, y ese flujo cada vez mayor de urbanitas que llegan a la zona en fines de semana y festivos impone un esquema y un ritmo económico diferentes a los tradicionales.

El pulso inusitado recuperado por Pedraza es un mérito reconocido recientemente por la fundación internacional Europa Nostra, que en 1996 concedió a Pedraza un diploma "por la recuperación de la vida de esta Villa Medieval amurallada, mediante una respetuosa rehabilitación de sus viejos edificios, con la frecuente colaboración de la iniciativa privada".

Pedraza ofrece a los visitantes un amplio elenco de monumentos. Sus múltiples atractivos lograron que en el año 1951 fuera declarada Conjunto Monumental. Mientras los visitantes pasean por sus empedradas calles, pueden encontrarse con la Puerta de la Villa, la medieval Cárcel, la iglesia de San Juan o el Castillo. Multitud de artistas han sido seducidos por la belleza de Pedraza.

En sus rincones se han rodado películas, entre las que destaca “La aldea maldita”, la obra más importante del cine mudo español. A nivel cultural, destacan los “Conciertos de las Velas”, que se celebran los dos primeros sábados de julio, y para los cuales la villa se adorna con 25.000 velas.

En Espadas y Dragones, publicamos un artículo sobre nuestra visita por Sigüenza, en el cual nos encontramos con uno de los castillos más grandes e impresionantes de España, y lleno de historia.

Para ubicarnos, Sigüenza es una localidad situada al norte de la provincia de Guadalajara. Muy próximo se encuentra el río Henares. El castillo se ubica en un pequeño montículo cerca de la localidad que le proporciona su nombre, dominando el territorio que lo circunda, en la llamada Plaza del Castillo, s/n..

Lo que fue en su origen una alcazaba árabe ampliación de un pequeño castillo visigodo y un castro romano, se encuentra en lo más alto de Sigüenza. Se empezó a construir en el año 1.123 para servir de palacio-fortaleza y residencia de los obispos que fueron señores de la ciudad durante siete siglos. Como tal residencia, será testigo durante siglos de episodios importantes y visitas de personajes históricos.

A partir de la reconquista, Sigüenza comenzó a crecer y a cobrar de nuevo importancia y su castillo acogió a numerosos obispos como don Bernardo, Martín de Finojosa, Pedro González o don Juan Díaz de la Guerra. Desde el s. XII, estos obispos y demás personas influyentes que pasaron por Sigüenza fueron levantando, ampliando y fortificando el castillo, hasta llegar a ser uno de los más grandes e importantes de la península. Se crearon progresivamente salas para todo tipo de actividades y eventos, se fueron ampliando y reforzando las murallas defensivas de la ciudad, creando impresionantes puertas y estructuras que aún hoy podemos admirar en su mayoría. Su declive vino a partir del s. XIX, con la Guerra de la Independencia y las carlistas, y con sucesos como el gran incendio del Castillo de Sigüenza; hasta que actualmente se ha sometido a un excelente proceso de restauración y ha llegado a albergar el impresionante Parador Nacional de Turismo “Castillo de Sigüenza”, por lo que es sin duda una visita que no nos podemos perder en un viaje por la provincia de Guadalajara (Castilla La Mancha).

Un hecho histórico añadido al lento discurrir de los diversos episcopados, fue el ocurrido en el siglo XIV, en 1355, cuando en esta fortaleza fue alojada, en calidad de prisionera, doña Blanca de Borbón, rechazada por su marido, Pedro I de Castilla, y desde entonces data la leyenda de que una de las torres del mediodía, hoy todavía nominada con el recuerdo de la joven dama francesa, albergó su cruel destino durante una temporada.

Tafí del Valle, provincia de Tucumán, es una villa enclavada entre las montañas, en el centro del ameno valle del Tafí que separa las elevadas cordilleras del Nevado del Aconquija al sur y las Cumbres Calchaquíes al norte. Este mismo valle es el importante paso que conecta los Valles Calchaquíes al oeste, con la gran Llanura Chacopampeana al este.

Dotada de una gran belleza natural y de un alto valor cultural, hace que cualquier época del año sea ideal para visitarla. La palabra Tafí deriva del vocablo diaguita ‘Taktillakta’, que significa "pueblo de entrada espléndida". En sus orígenes, fue un caserío surgido en torno a las estancias de la zona, y se llegaba sólo a lomo de mula, hasta que en 1.943 se construyó el camino actual. Se encuentra a 107 km de la capital de la provincia y a 1976 msnm, los últimos 60 km se recorren por un camino paradisíaco rodeado de la denominada Selva Tucumana.

Saliendo desde la ciudad de San Miguel de Tucumán, hacia Tafí, la RP 307 va penetrando en la selva tucumana, y se interna en la majestuosa Quebrada de los Sosa(Reserva natural). La ruta pasa por tres parajes que son dignos de mencionar por sus curiosas geoformas, como "El Indio", "La Heladera", y "El Fin del Mundo".

Quebrada de los Sosa

A la entrada oriental del Valle de Tafí, se puede encontrar la localidad de El Mollar, que ofrece una completa infraestructura turística complementando al de la ciudad de Tafí del Valle.

Uno de los principales atractivos de la zona turística de Tafí son sus menhires. Se trata de monolitos hitifálicos, tallados por los pueblos originarios locales de la cultura Tafí.

Casi inmediatamente a El Mollar, y ascendiendo hacia Tafí del Valle se encuentra el Lago de la Angostura que además del paisaje entre altas montañas frecuentemente nevadas, ofrece el atractivo de la pesca y los deportes náuticos. Del mencionado lago sale el correntoso y límpido río Sosa que discurre hacia el naciente por cañones formando saltos.

A menos de 1km del centro de Tafí del Valle se encuentra el Conjunto Jesuítico de La Banda (construido a inicios del s. XVIII), el cerro Ñuñorco Grande y el Museo Casa Duende (museo dedicado a las creencias, mitos y tradiciones de la región).

 

Museo Casa Duende

Tafí ofrece una gran variedad de actividades tales como cabalgatas, recorridos en vehículos 4×4, trekking, windsurf, parapente y visitas a sus iglesias y estancias.

El sistema de valles y montañas, llamado "Los Valles Calchaquíes", con 520 km de largo, se extiende por las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta, de Argentina, hasta cerca del límite con Bolivia.

Su nombre se debe a una cultura indígena, Los Calchaquíes, mantuvo una guerra de 100 años con los invasores españoles conocida como las Guerras Calchaquíes, iniciadas en 1562 por el jefe militar Juan Calchaquí.

Cafayate

Los Valles Calchaquíes nos ofrece un panorama de paisajes sorprendentes y hermosos, sinuosos caminos y coloridos cerros, que recorre ciudades, sitios precolombinos y coloniales como Cachi, Amaicha del Valle, Tafí del Valle, Santa María, Cafayate, San Carlos, Angastaco, Molinos, Seclantás.

Nevados Calchaquíes

Amaicha del Valle