Conocer los lugares a través de postales te deja un sabor agrio en la boca, ya que los sentidos se ven privados de la cercanía y la emoción de contemplar aquello por lo que nuestro deseo ansía. Pero si tienes la oportunidad de estar en ese lugar, no puedes creertelo. Es lo que me pasó con la Plaza de Cibeles, una experiencia única para cualquier visitante, ya que representa a unas de las postales más emblemáticas y representativas de Madrid.
El nombre de la plaza debe su nombre a la fuente dedicada a la diosa Cibeles, que está justo en el centro de la plaza.
La imágen de la fuente es la diosa Cibeles subida en un carro tirado por dos leones, que representa a Hipómenes y Atalanta, condenados por Afrodita a tirar del carro.
Si nos remitimos a la historia, la fuente fué diseñada por Ventura Rodríguez en 1.777 a pedido de Carlos III. Su ejecución correspondió a los escultores Francisco Gutiérrez Arribas, quien se encargó de la figura de la diosa y del carro, y Roberto de Michel, autor de los leones. También colaboró en la obra el adornista Miguel Ximénez.
En 1782 se emplazó en el Paseo de Recoletos, mirando a la fuente de Neptuno, pero en 1865 cambió de lugar y se colocó en su actual ubicación, sobre un podium formado por cuatro peldaños.
La Plaza de Cibeles es también lugar de concentración y de fiesta para los seguidores del Real Madrid y de la Selección Española, al celebrarse ahí todos sus triunfos llegando a congregar, en la propia plaza y alrededores, más de un millón de persona.
Entre los edificios que figuran en el entorno está el palacio de Comunicaciones, de inicios del siglo XIX, donde se aúnan estilos neogoticistas.
Muy cerca está el Palacio de Linares, bella residencia de los marqueses de Linares, del siglo XIX, más conocida a raíz de las psicofonías realizadas en ella por la presencia de fantasmas, presencias denunciadas por todos los guardias de seguridad encargados de la vigilancia del Palacio. Actualmente la Casa de América.

Plaza de Cibeles con la Casa de América al fondo.
Otro edificio es el del Banco de España, también del XIX, de poderosa arquitectura e interesantes trabajos de forjado, del que dice la leyenda, que su principal Caja Fuerte se encuentra justo debajo de la Diosa Cibeles. Y que en caso de robo o atentado, el operativo montado es tal, que se indundaría de agua toda la plaza.

Entre sendas elevaciones del terreno en sus lados oriental y occidental, podemos observar diferentes perspectivas urbanas, que se encuentran entre las más características del panorama urbano de Madrid.
Lado occidental. En la parte oeste de la plaza desemboca el tramo inicial de la calle de Alcalá, notablemente ensanchada tras confluir en ella la Gran Vía. Desde la Plaza de Cibeles podemos contemplar el edificio Metrópolis y las sedes del Círculo de Bellas Artes.

Lado oriental. Tras surcar la Plaza de Cibeles, la calle de Alcalá prosigue cuesta arriba en sentido este. Esta disposición del terreno facilita una panorámica de la Puerta de Alcalá, situada en la cercana plaza de la Independencia.


